De pequeño solía gritar esto a cualquiera que pasara por allí, habitualmente a un chico y a una chica, cada vez que se enfadaban entre ellos. En esta historia también hay un chico y una chica, aunque están un poco más creciditos. Se trata de Herman Van Rompuy y Catherine Ashton, pero ne es que estén enamorados entre ellos, sino que están en medio de un lío amoroso.
En Europa, o más generalmente en los llamados países occidentales, hemos repetido hasta la saciedad la necesidad de una separación de la religión y la política para poder llegar al estadio superior de la gobernancia, esto es, la Democracia. Y nos hemos vanagloriado tantísimas veces que ya resulta imposible decir lo contrario, cuando de todos es sabido que en los países "occidentales" se repeta la religión siempre y cuando no intervenga en la política.
Pero a veces... a veces salta la liebre. La elección de este "presidente de Europa" y la "ministra de exteriores" pone en evidencia la falta de cualquier tipo de valores "occidentales".
En primere lugar la elección ha sido secreta, indirecta y bajo la presión de lobby, en vez de una elección abierta y ciudadana. Quizá esto afecte sólo a las formas y no al trasfondo, es decir, que la ciudadanía hubiera elegido a la misma persona pero bajo la presión, en vez de de lobbys especializados en política, por lobbys especializados en publicidad. Sin embargo me parece escalofriante que la persona que está llamada a ser la persona con más renombre y "poder" en la UE sea un tipo que no conoce nadie. Los políticos se comportan como los padres del pueblo que ni sabe, ni puede, ni quiere decidir sobre su futuro. Y es que la opinión de un 60% de del electorado no vale mucho.
Por otra parte, aunque menos importante, es que ese sigue manteniendo la estructura sexista de la política europea. Se va cambiando poco a poco, ya que la segunda es una mujer, sin embargo, sigue siendo la segunda.
Por último, y creo que lo más importante, los elegidos son un cristiano y una judía. Ni que decir tiene que a mí ni me van ni me vienen sus prácticas religiosas ni su religiosidad, pero hay un pequeño resquicio que me deja un sabor de boca apestoso.
¡Oh vanagloriada y santa laicidad del Estado, cómo has permitido la elección de tales individuos! A lo mejor es que no es tal la laicidad del estado, a lo mejor es que los que se pelean se desean. O a lo mejor es, simplemente, que nos jode que haya tantos musulmanes en Europa y para reivindicar una supuesta identidad histórica, tradicional y traicionalista, pisoteamos la verdadera identidad europea, que es la tolerancia y laicidad.
Wednesday, 25 November 2009
Wednesday, 28 October 2009
El justo medio entre la cultura y la ciencia: el derecho
Con respecto a la problemática surgida con el secuestro del barco pesquero 'Alakrana' en aguas internacionales del Índico por piratas somalíes veo una serie de temas a tratar de diferente calado y preocupación.
La primera de ellas es fundamental, la necesidad de buscar la pesca en aguas tan lejanas. Ciertamente la flota española ha sido siempre muy importante y grande, en parte debido a la gran cantidad de costas de las que se beneficia el estado, así como por la importancia histórica del sector económico, el que, intentado buscar una justificación geográfica, diré que la población periférica se vio empujada al mar por la escasa franja de tierra entre la costa y las diversas montañas que rodean la meseta central.
Sin embargo, pocas veces la historia y el presente tienen que ver. Debido principalmente a la vertiginosa velocidad de los tiempos que corren las cosas cambian y muchos de los pequeños puertecillos pesqueros han quedado para llenar de colorido y restaurantes muchos pueblos costeros. Ahora grandes empresas se hacen cargo de las pescas y, al tener más capital, pueden pescar más lejos, acorde con la estructura socio-laboral actual en la que podemos trabajar y vivir en lugares distantes.
Sin embargo, aún con la posibilidades económicas y sociales de pescar tan lejos, no creo que sea una necesidad absoluta ir a pescar a un país en guerra. Así como no creo que sea lo más adecuado ir a la selva colombiana a recoger café, ni ir a Angola en plena guerra civil a comprar diamantes, o al Tibet en busca de paz espiritual, ni a Sri Lanka a por textiles, ni a Somalia a pescar.
Personalmente me parece una falta de respeto a todo sentido común ir a pescar justo donde te dicen que hay problemas. Después saltan las alarmas y clamamos al cielo porque el Estado no pone patas arriba la constitución, el derecho internacional y la legislación actual para protegernos cuando nos vamos a un país en guerra.
Otro tema que me parece interesante, al menos subrayar, es el del "secuestrador secuestrado", y llamo así al supuesto pirata somalí detenido tras el secuestro del barco. No quiero entrar en el tema de la jurisdicción mundial de los tribunales y sus atentados culturales pese a creo que quien comete un delito debe ser juzgado, sea por quien sea, bajo una mínimo de cordura.
Así, comentaré que me perece surrealista que se intente determinar su edad bajo unos parámetros de una ciencia neo-positivista obsoleta, nada más y nada menos que midiendo la clavícula del sujeto, ¡cómo si se tratara de un árbol con sus anillos! Aparte de lo ridículo del asunto, querría señalar que esta prueba da un resultado de intervalo, es decir indeterminado. Así, el tipo es un joven de entre 17 y 19 años... ¡vaya por dios! no sabemos si es un hombre o un adolescente...
Desde mi punto de vista, y bajo un típico tópico de los estereotipos que circulan por este país sobre la edad adulta de los africanos, yo me preguntaba si este muchacho habrá cazado algún león en su vida, así, podríamos determinar si es o no mayor de edad, al menos en su cultura y sus circunstancias. La verdad que no sé si ha cazado leones, pero parece que pescar... pescó un alacrán.
La primera de ellas es fundamental, la necesidad de buscar la pesca en aguas tan lejanas. Ciertamente la flota española ha sido siempre muy importante y grande, en parte debido a la gran cantidad de costas de las que se beneficia el estado, así como por la importancia histórica del sector económico, el que, intentado buscar una justificación geográfica, diré que la población periférica se vio empujada al mar por la escasa franja de tierra entre la costa y las diversas montañas que rodean la meseta central.
Sin embargo, pocas veces la historia y el presente tienen que ver. Debido principalmente a la vertiginosa velocidad de los tiempos que corren las cosas cambian y muchos de los pequeños puertecillos pesqueros han quedado para llenar de colorido y restaurantes muchos pueblos costeros. Ahora grandes empresas se hacen cargo de las pescas y, al tener más capital, pueden pescar más lejos, acorde con la estructura socio-laboral actual en la que podemos trabajar y vivir en lugares distantes.
Sin embargo, aún con la posibilidades económicas y sociales de pescar tan lejos, no creo que sea una necesidad absoluta ir a pescar a un país en guerra. Así como no creo que sea lo más adecuado ir a la selva colombiana a recoger café, ni ir a Angola en plena guerra civil a comprar diamantes, o al Tibet en busca de paz espiritual, ni a Sri Lanka a por textiles, ni a Somalia a pescar.
Personalmente me parece una falta de respeto a todo sentido común ir a pescar justo donde te dicen que hay problemas. Después saltan las alarmas y clamamos al cielo porque el Estado no pone patas arriba la constitución, el derecho internacional y la legislación actual para protegernos cuando nos vamos a un país en guerra.
Otro tema que me parece interesante, al menos subrayar, es el del "secuestrador secuestrado", y llamo así al supuesto pirata somalí detenido tras el secuestro del barco. No quiero entrar en el tema de la jurisdicción mundial de los tribunales y sus atentados culturales pese a creo que quien comete un delito debe ser juzgado, sea por quien sea, bajo una mínimo de cordura.
Así, comentaré que me perece surrealista que se intente determinar su edad bajo unos parámetros de una ciencia neo-positivista obsoleta, nada más y nada menos que midiendo la clavícula del sujeto, ¡cómo si se tratara de un árbol con sus anillos! Aparte de lo ridículo del asunto, querría señalar que esta prueba da un resultado de intervalo, es decir indeterminado. Así, el tipo es un joven de entre 17 y 19 años... ¡vaya por dios! no sabemos si es un hombre o un adolescente...
Desde mi punto de vista, y bajo un típico tópico de los estereotipos que circulan por este país sobre la edad adulta de los africanos, yo me preguntaba si este muchacho habrá cazado algún león en su vida, así, podríamos determinar si es o no mayor de edad, al menos en su cultura y sus circunstancias. La verdad que no sé si ha cazado leones, pero parece que pescar... pescó un alacrán.
Friday, 23 October 2009
Las redes soicales y el estado
La circustancia A es que las situaciones económicas difíciles son casi imposibles de erradicar, esto es que cíclicamente, desde ya tiempos inmemoriales y por circunstancias muy diferentes, el sustento económico de una sociedad dada no ofrece los resutados esperados provocando así un "bajón" considerable que arrastra al resto de los factores sociales.
Por otra parte, la circustacia B es la configuración social actual está basada en una división de la personalidad entre los ámbitos públicos y privados, donde el Estado es el mayor, casi único, representate público y las redes sociales son los contactos privados de cada individuo a título personal.
Según el problema ofrecido por la circunstacia A se vaya desenvolviendo, desembocando así en una crisis abierta, las coluciones ofrecidas por ambas esferas, la pública y la privada, se van desarrollando y van enraizando en la cultura sociopolítica de una sociedad determinada. De hecho no es una disyuntiva simple sino que es la base de la configuración social que determina a su vez una serie de respuestas políticas de la población.
Pasemos a un ejemplo práctico. La situación actual de crisis económica global repercute de forma individual sobre un vecino que, a causa de ciertos impagos pierde su empleo en una fábrica de automóviles. Desgraciadamente esto ocurre actualmente con frecuencia, por lo que las soluciones que se me vienen a la cabeza son: depender del Estado con un cobro de subsidio o buscar otro empleo. Para la primera no hay opción privada posible, sin embargo para la segunda sí. Se puede buscar un empleo a través de las oficinas públicas de empleo, o se puede encontrar una salida laboral a través de las redes sociales, en este caso encarnadas en un primo de un amigo que tiene un taller.
A priori ninguna de las opciones es perversa, es decir no buscan el mal de nadie, sino que tan sólo se busca continuar obteniendo recursos económicos para poder sobrevivir, al fin y al cabo. Sin embargo el desarrollo de ambas opciones puede dar lugar a diferentes perspectivas.
El mal funcionamiento de los servicios público o la falta de respuesta de este sector para las preguntas de los individuos bajo circunstancias problemáticas puede que sea uno de los motivos para que un apersona se dirija al ámbito privado de las relaciones personales. El desarrollo de éstas no es perverso en sí mismo, pero el problema surge cuando son estas relaciones privadas las sutitutas del ámbito público, dejando al margen así al propio Estado y la legitimación pública. La esfera privada es muy beneficiosa para la correcta evolución de la personalidad individual, pero ningún contacto personal debe sustituir a la ación del Estado.
Así que, tenga usted mucho cuidado, señor José Chamizo, empujando a la población al desarrollo de los vínculos privados en situaciones difíciles, cuanto más cuando usted es el defensor del pueblo.
El sobredesarrollo de estas relaciones privadas, sustitutorias de las públicas, sólo puede llevar al desarrollo de circuitos económicos y sociales paralelos, privados de exclusividad, en pocas palabras: la mafia y la segregación social.
Por otra parte, la circustacia B es la configuración social actual está basada en una división de la personalidad entre los ámbitos públicos y privados, donde el Estado es el mayor, casi único, representate público y las redes sociales son los contactos privados de cada individuo a título personal.
Según el problema ofrecido por la circunstacia A se vaya desenvolviendo, desembocando así en una crisis abierta, las coluciones ofrecidas por ambas esferas, la pública y la privada, se van desarrollando y van enraizando en la cultura sociopolítica de una sociedad determinada. De hecho no es una disyuntiva simple sino que es la base de la configuración social que determina a su vez una serie de respuestas políticas de la población.
Pasemos a un ejemplo práctico. La situación actual de crisis económica global repercute de forma individual sobre un vecino que, a causa de ciertos impagos pierde su empleo en una fábrica de automóviles. Desgraciadamente esto ocurre actualmente con frecuencia, por lo que las soluciones que se me vienen a la cabeza son: depender del Estado con un cobro de subsidio o buscar otro empleo. Para la primera no hay opción privada posible, sin embargo para la segunda sí. Se puede buscar un empleo a través de las oficinas públicas de empleo, o se puede encontrar una salida laboral a través de las redes sociales, en este caso encarnadas en un primo de un amigo que tiene un taller.
A priori ninguna de las opciones es perversa, es decir no buscan el mal de nadie, sino que tan sólo se busca continuar obteniendo recursos económicos para poder sobrevivir, al fin y al cabo. Sin embargo el desarrollo de ambas opciones puede dar lugar a diferentes perspectivas.
El mal funcionamiento de los servicios público o la falta de respuesta de este sector para las preguntas de los individuos bajo circunstancias problemáticas puede que sea uno de los motivos para que un apersona se dirija al ámbito privado de las relaciones personales. El desarrollo de éstas no es perverso en sí mismo, pero el problema surge cuando son estas relaciones privadas las sutitutas del ámbito público, dejando al margen así al propio Estado y la legitimación pública. La esfera privada es muy beneficiosa para la correcta evolución de la personalidad individual, pero ningún contacto personal debe sustituir a la ación del Estado.
Así que, tenga usted mucho cuidado, señor José Chamizo, empujando a la población al desarrollo de los vínculos privados en situaciones difíciles, cuanto más cuando usted es el defensor del pueblo.
El sobredesarrollo de estas relaciones privadas, sustitutorias de las públicas, sólo puede llevar al desarrollo de circuitos económicos y sociales paralelos, privados de exclusividad, en pocas palabras: la mafia y la segregación social.
Tuesday, 20 October 2009
Nuevos tiempos
Hoy (20 de octubre de 2009)he tenido una extraña percepción en mi lectura matutina del diario, y es que he encontrado más artículos de derechos humanos y derechos individuales en las páginas de tecnología que en las de política, contando nacional e internacional juntas. Un segundo después me he convertido en viajero del tiempo y mi imaginación me ha trasladado a principios del XIX, cuando hablar de economía y de industria era hablar de innovación legal, era hablar de derechos, era hablar del más distendido invento político de los últimos siglos: el liberalismo.
Hoy hablando de derechos de los navegantes internautas, del derecho a la cultura libre, el derecho a la privacidad, el derecho a la conexión de Internet de banda ancha, aprobado la semana pasada en Finlandia como un derecho humano... Siento como la política pierde los lazos con la sociedad. Los primeros no tienen consciencia de lo que está sumergido bajo la punta de iceberg del 'Partido Pirata'; mientras que la segunda no sabe movilizarse para presionar para conseguir más.
En el siglo XIX se produjo un tremendo tambaleo de la sociedad provocando una importante redistribución del poder y la riqueza. La primera se llamó democracia, que poco a poco va siendo más democrática; y la segunda se llamó impuesto progresivo. Sin embargo hace dos siglos germinaba el movimiento obrero, nutrido de desnutridas masas de semiexclavos. Hoy las masas están bien nutridas, especialmente de substancias que los nutricionistas no desearían para si mismos.
En una sociedad "incivilizada", como era la decimonónica a los ojos algún lamarckista despistado, la adquisición de derechos por la mayoría de la población se basó en la violencia, tanto física como laboral. Ahora... ¿qué métodos nos quedan para la ampliación de derechos fundamentales si los que se encargan de votarlos no saben ni de su existencia? No quiero ser cruel, pero la escena política en algunos momentos parece más aristocracia gerontocrática que una administración de poder.
La pregunta subyacente es ¿cómo afronta el relevo generacional una clase política estancada en métodos pasados, cuando el desarrollo científico-técnico se convierte en revolución?
Hoy hablando de derechos de los navegantes internautas, del derecho a la cultura libre, el derecho a la privacidad, el derecho a la conexión de Internet de banda ancha, aprobado la semana pasada en Finlandia como un derecho humano... Siento como la política pierde los lazos con la sociedad. Los primeros no tienen consciencia de lo que está sumergido bajo la punta de iceberg del 'Partido Pirata'; mientras que la segunda no sabe movilizarse para presionar para conseguir más.
En el siglo XIX se produjo un tremendo tambaleo de la sociedad provocando una importante redistribución del poder y la riqueza. La primera se llamó democracia, que poco a poco va siendo más democrática; y la segunda se llamó impuesto progresivo. Sin embargo hace dos siglos germinaba el movimiento obrero, nutrido de desnutridas masas de semiexclavos. Hoy las masas están bien nutridas, especialmente de substancias que los nutricionistas no desearían para si mismos.
En una sociedad "incivilizada", como era la decimonónica a los ojos algún lamarckista despistado, la adquisición de derechos por la mayoría de la población se basó en la violencia, tanto física como laboral. Ahora... ¿qué métodos nos quedan para la ampliación de derechos fundamentales si los que se encargan de votarlos no saben ni de su existencia? No quiero ser cruel, pero la escena política en algunos momentos parece más aristocracia gerontocrática que una administración de poder.
La pregunta subyacente es ¿cómo afronta el relevo generacional una clase política estancada en métodos pasados, cuando el desarrollo científico-técnico se convierte en revolución?
Tuesday, 27 January 2009
Solo el necio confunde el valor con el precio
Este título (Ignacio Arroyo, El Pais 27-01-2009) es tan sugerente como verídico, real e imbécil. ¿Cómo se puede confundir 'lo que se paga' con 'lo que vale'? Es decir, nosotros en el nivel más bajo de la economía globalizada, somos los más necios de la tierra, porque valga lo que valga, simpre pagamos el precio marcado.
No son pocas las veces que, en una pequeña tienda de barrio, he oído a una señora mayor preguntar 'y esto... ¿cuánto vale?' refiriéndose a un conocido producto que copa las pantallas de los televisores. Las dependientas, o dependientes que cada vez son más, en su ingenuidad habitualmente constestan el precio marcado en la etiqueta. De hecho sería realmente sorprendente que constestaran otra cosa como: 'considerando los costes fijos y variables de la producción del producto, así como las variaciones en el precio de los combustibles para el transporte, los costes tanto fijos como variables de la venta, y añadiéndole los costes de diferentes intermediarios, impuestos y subvalores añadidos... son 3.47€'.
Realmente hay que hablar con propiedad, ya lo dijo Foucault, ya que en muchos casos la mera presentación de las cosas superan en intencionalidad, profundidad y sentido a las cosas en sí mismas. Por lo que, y aquí va la cuestión en sí, deberíamos concienciarnos de que el valor y el precio es algo absolutamente diferente, nada que ver. El valor es lo que Marx definiría en términos de producción, es decir, un producto vale lo que ha costado producirlo. Sin embargo, en esta economía no es así de sencillo (desgraciadamente). nos encontramos ante tres términos que nos ponen los pelos de punta, sobre todo si somos los que al final pagamos. Coste. Valor. Precio.
Quizá el ejemplo que más cercano sea es del mercado inmobiliario. Construir un piso cuesta lo que cuesta, ni más ni menos. Sin embargo tanto el valor como el precio son variables. De hecho aquí viene el problema, ya que el precio es el montante final que pagan sus compradores, (si pasa de un comprador a otro el precio se incrementa). Sin embargo el valor, ¿qué es el valor? Es sin duda el elemento más espinoso de toda esta cuestión. El valor, siempre hablando en términos económicos y no sentimentales, es, desde mi punto de vista, la cantidad de negocio que se puede hacer con algo.
La rae.es lo define como la 'aptitud o cualidad de las cosas, en virtud de la cual se da por poseerlas cierta suma de dinero'. Esta 'cualidad de las cosas' implica un sentido subjetivo, es decir, para diferentes personas las cualidades de un mismo producto son diferentes. Así, en manos de diferentes personas, estos mismos productos adquirirán diferentes precios. Pero ¿por qué este valor es algo tan variable? ¿No es cuantificable? Existen peritos que se dedican a esto mismo, a poner precio a las cosas sin precio. Sin embargo, los peritos solo tratan (desgraciadamente) con los compradores finales, y los empresarios no tienen en cuenta ninguna de las valoraciones sobre los precios de estos peritos.
Con esto lo único que quiero poner en evidencia es que existe un margen entre el coste final (lo que cuesta producir) y el precio final (el precio al que se vende), este margen se llama valor, que lo he definido como la cantidad de negocio que se puede hacer con un producto determinado.
El sistema en el que vivimos, el de el poder para los poderosos, y el secretismo económico, que deja en la sombra tortuosas vía de producción y venta, nos evitan clarificar ambas cantidades, mientiéndonos sobre los valores reales y ficticios. Por lo que el consumidor, en último término es el necio engañado que paga el pato, y no solo el pato, sino todos los costes añadidos que seguramente incluirán una botella de champagne que los productores se bebieron al saber que vendían el pato.
Increiblemente la economía ha pasado de ser la producción + contabilidad + confianza, para convertirse en un 'a ver quién puede más'. Creanmé que no quiero meterme con las practicas de comptencia desleal, que eso es 'harina de otro costal', pero si una empresa puede asumir pérdidas para mandar a la quiebra a una competidora (a través del dumping), imagínense lo que pueden hacer con el consumidor, que a fin de cuentas, solo tenemos un 'defensor del consumidor' como única protección.
Desde aquí, y como broche final, les pediría que dejaran de comprar aquellos productos que son sospechosos de incrementar artificialmente su precio a través del valor, es decir, no compren los productos que no tengan un precio real ni por encima (productos con excesiva publicidad, marcas especiales, distintivos de diseño, bienes inmuebles con precios desorbitados...) ni por debajo (rebajas, saldos, chanchullos...). A través de esta medida los mercados se estabilizarían, siempre y cuando se tomaran medidas políticas sobre la educación económica de la población y la regulación del oscurantismo económico empresarial.
No son pocas las veces que, en una pequeña tienda de barrio, he oído a una señora mayor preguntar 'y esto... ¿cuánto vale?' refiriéndose a un conocido producto que copa las pantallas de los televisores. Las dependientas, o dependientes que cada vez son más, en su ingenuidad habitualmente constestan el precio marcado en la etiqueta. De hecho sería realmente sorprendente que constestaran otra cosa como: 'considerando los costes fijos y variables de la producción del producto, así como las variaciones en el precio de los combustibles para el transporte, los costes tanto fijos como variables de la venta, y añadiéndole los costes de diferentes intermediarios, impuestos y subvalores añadidos... son 3.47€'.
Realmente hay que hablar con propiedad, ya lo dijo Foucault, ya que en muchos casos la mera presentación de las cosas superan en intencionalidad, profundidad y sentido a las cosas en sí mismas. Por lo que, y aquí va la cuestión en sí, deberíamos concienciarnos de que el valor y el precio es algo absolutamente diferente, nada que ver. El valor es lo que Marx definiría en términos de producción, es decir, un producto vale lo que ha costado producirlo. Sin embargo, en esta economía no es así de sencillo (desgraciadamente). nos encontramos ante tres términos que nos ponen los pelos de punta, sobre todo si somos los que al final pagamos. Coste. Valor. Precio.
Quizá el ejemplo que más cercano sea es del mercado inmobiliario. Construir un piso cuesta lo que cuesta, ni más ni menos. Sin embargo tanto el valor como el precio son variables. De hecho aquí viene el problema, ya que el precio es el montante final que pagan sus compradores, (si pasa de un comprador a otro el precio se incrementa). Sin embargo el valor, ¿qué es el valor? Es sin duda el elemento más espinoso de toda esta cuestión. El valor, siempre hablando en términos económicos y no sentimentales, es, desde mi punto de vista, la cantidad de negocio que se puede hacer con algo.
La rae.es lo define como la 'aptitud o cualidad de las cosas, en virtud de la cual se da por poseerlas cierta suma de dinero'. Esta 'cualidad de las cosas' implica un sentido subjetivo, es decir, para diferentes personas las cualidades de un mismo producto son diferentes. Así, en manos de diferentes personas, estos mismos productos adquirirán diferentes precios. Pero ¿por qué este valor es algo tan variable? ¿No es cuantificable? Existen peritos que se dedican a esto mismo, a poner precio a las cosas sin precio. Sin embargo, los peritos solo tratan (desgraciadamente) con los compradores finales, y los empresarios no tienen en cuenta ninguna de las valoraciones sobre los precios de estos peritos.
Con esto lo único que quiero poner en evidencia es que existe un margen entre el coste final (lo que cuesta producir) y el precio final (el precio al que se vende), este margen se llama valor, que lo he definido como la cantidad de negocio que se puede hacer con un producto determinado.
El sistema en el que vivimos, el de el poder para los poderosos, y el secretismo económico, que deja en la sombra tortuosas vía de producción y venta, nos evitan clarificar ambas cantidades, mientiéndonos sobre los valores reales y ficticios. Por lo que el consumidor, en último término es el necio engañado que paga el pato, y no solo el pato, sino todos los costes añadidos que seguramente incluirán una botella de champagne que los productores se bebieron al saber que vendían el pato.
Increiblemente la economía ha pasado de ser la producción + contabilidad + confianza, para convertirse en un 'a ver quién puede más'. Creanmé que no quiero meterme con las practicas de comptencia desleal, que eso es 'harina de otro costal', pero si una empresa puede asumir pérdidas para mandar a la quiebra a una competidora (a través del dumping), imagínense lo que pueden hacer con el consumidor, que a fin de cuentas, solo tenemos un 'defensor del consumidor' como única protección.
Desde aquí, y como broche final, les pediría que dejaran de comprar aquellos productos que son sospechosos de incrementar artificialmente su precio a través del valor, es decir, no compren los productos que no tengan un precio real ni por encima (productos con excesiva publicidad, marcas especiales, distintivos de diseño, bienes inmuebles con precios desorbitados...) ni por debajo (rebajas, saldos, chanchullos...). A través de esta medida los mercados se estabilizarían, siempre y cuando se tomaran medidas políticas sobre la educación económica de la población y la regulación del oscurantismo económico empresarial.
Thursday, 22 January 2009
La destrucción de economías en pro del desarrollo
Me gustaía hacer un brevísimo repaso sobre el'casino mundial' (Elwood Wayne) en el que se ha convertido el mundo globalizado.
En Bretton Woods (1944), con el crack del 29 en la memoria muy cercana, se crearon el FMI y el BIRD (Banco Mundial) con el fin de, a través de cierto intervencionismo financiero, se curasen los destrozos de la guerra, y posteriormente se superase la brecha de desarrollo. Otra medida fue establecer el $ como referencia invariable en el mercado de divisas, que, con el conjunto de estas medidas hacía de la convertibilidad de moneda un auténtio mercado paralelo.
En 1973 con la crisis del petróleo, los países de la OPEP empezaron a recoger ganancias inesperadas, por lo que pusieron estos petrodólares en depósitos de alta rentabilidad en los bancos del Norte, que a su vez los prestaban a los países no productores de petróleo a unos tipos de intereses superiores a los que tenían que pagar a los de la OPEP. Beneficio asegurado.
Igualmente en los 70 Nixon giró la balanza de pagos de una forma inesperada. Durante la guerra de Vietnam (1959-75) EEUU tuvo que endeudarse fuertemente con el resto del mundo para financiar la guerra. Nixon cambió el valor del $, lo liberó hacia la flotación y lo devaluó de tal forma que los préstamos que EEUU debía pagar en $ perdieron su valor. A su vez, y como estrategia redonda, subió los tipo de intereses de EEUU por lo que los préstamos concedidos por EEUU hacia el extranjero aumentaron su valor exponencialmente. Así, EEUU tenía que pagar menos recibiendo más. (Este es el origen de que EEUU sea el mayor interesado en la deuda externa).
En 1982, con Reagan, Mexico, agobiado por la deuda externa, se negó a pagar. Esto se conoce como la crisis de la deuda, a la que el FMI, el BM y el Tesoro de EEUU respondieron con el Consenso de Washington, redactando un paquete de medidas, llamadas 'Plan de Ajuste Estructural', que debían ser aceptadas por los países en desarrollo para recibir el dinero del FMI y el BM. Éste radica básicamente sobre la liberalización extrema de los mercados, la privatización y la reducción de soberanía del estado sobre la economía. Igualmente deben elevar los tipos de interés y reducir el control sobre movimientos de capitales, para favorecer la inversión extranjera. Es decir hacer de la economía liberal globalizada el auténtico regulador del país.
Entre el paquete de medidas del PAE, antes citado, hay algo realmente preocupante y es lo que nos llama poderosamente la atención: la supresión de subvenciones a la población sobre productos de primera necesidad y la reducción drástica del gasto público. Esto significa disminución de las ayudas a la población para la compra de arroz, trigo, ropa, combustible, etc. así como la reducción de inversiones en colegios, carreteras, hospitales, etc. (La primera medida como método de liberalización económica. La segunda para controlar el déficit del estado).
Creo que es importante subrayar el hecho de que el FMI tiene igualmente la responsabilidad mundial de 'calificar' la estabilidad de todas la economías mundiales. Esto se convierte en un 'sello' para las economías estatales, es decir, el FMI tiene el poder de decidir si una economía es bueno o mala, lo que se traduce en que los inversores extranjeros se 'fíen del país' para invertir su capital, que a la postre se traduce en crecimiento y desarrollo.
En 1997 se produjo una fuerte caída del sistema financiero en el sudeste asiático (Tailandia, Malasia, Filipinas e Indonesia). Tailandia cayó en trampa, perdiendo competitividad en el mercado mundial y estabilidad interna por las salidas de capital inesperadas y fugaces. Después de la visita del FMI en 1990 a estos paradisíacos países, se establecieron las medidas pertinentes para reflotar la economía a través de las finanza. Esto produjo una masiva entrada de capital a estos países. Este capital se transformó en compra masiva de bienes inmuebles, así como otros sectores productivos, por lo que aumentó la demanda, el trabajo y el precio. Pasados cuatro años de ganancias, el FMI puso a Tailandia como ejemplo frente al mundo para un recuperación casi instantánea del país en materia económica.
Sin embargo en 1996 los precios habían subido en demasía, por lo que nadie compraba y nadie vendía, la economía se estancó y el capital extranjero se esfumó. Los mercados de divisas se tambalearon y sus monedas perdieron importante valor y las monedas extranjeras volaron del país. Así quedó el país: la población endeudada con los bancos estatales para pagar sus bienes inmuebles; las empresas de diferentes sectores endeudadas, con bancos nacionales e internacionales, para pagar a los trabajadores y a otras empresas (recordemos que si las empresas no tienen dinero se producen despidos masivos y estancamiento de la producción); los bancos estatales endeudados, con otros bancos internacionales, para conceder préstamos y pagar los intereses de los préstamos recibidos con anterioridad. Es decir un atasco económico de flujo de capital.
La deuda era mayoritariamente privada, hasta el 80% del total. Sin embargo, el FMI volvió a la carga y forzó al estado a comprar esa deuda, hacerla pública, para poder recibir otro préstamo para pagar la deuda (y para recalificar la economía tailandesa para apoyar a la inversión extranjera). Es decir, se presta dinero para pagar los préstamos anteriores.
El caso de Tailandia no es único, de hecho más de la mitad del mundo vive bajo su poderosa inluencia. Por ejemplo en Corea del Sur, otro desastre de este calibre hizo que los bancos y empresas coreanas más importantes terminarar en manos de empresas extranjeras, es decir, Corea del Sur dejó de tener control sobre su propia economía para pasar a manos extranjeras.
El FMI no es un organismo demoníaco, nació con la proyección de reconstrucción de la economía mundial y la ayuda al desarrollo, y personalmente creo que es una herramienta útil. Lo verdaderamente demoníco es el rumbo que ha tomado este organismo: corrupción, cohecho, avaricia, inmoralidad, vinculación con el sector privado, etc. Verdaderos valores del mundo actual.
Pero lo más importante es que este tipo de organismos (FMI y BM) son públicos, lo pagamos tú y yo, y en nuestro nombre se comenten atrocidades de tal calibre. La destrucción de las economías y la inhabilitación para el desarrollo en beneficio de los beneficiados.
¡Toma conciencia!
En Bretton Woods (1944), con el crack del 29 en la memoria muy cercana, se crearon el FMI y el BIRD (Banco Mundial) con el fin de, a través de cierto intervencionismo financiero, se curasen los destrozos de la guerra, y posteriormente se superase la brecha de desarrollo. Otra medida fue establecer el $ como referencia invariable en el mercado de divisas, que, con el conjunto de estas medidas hacía de la convertibilidad de moneda un auténtio mercado paralelo.
En 1973 con la crisis del petróleo, los países de la OPEP empezaron a recoger ganancias inesperadas, por lo que pusieron estos petrodólares en depósitos de alta rentabilidad en los bancos del Norte, que a su vez los prestaban a los países no productores de petróleo a unos tipos de intereses superiores a los que tenían que pagar a los de la OPEP. Beneficio asegurado.
Igualmente en los 70 Nixon giró la balanza de pagos de una forma inesperada. Durante la guerra de Vietnam (1959-75) EEUU tuvo que endeudarse fuertemente con el resto del mundo para financiar la guerra. Nixon cambió el valor del $, lo liberó hacia la flotación y lo devaluó de tal forma que los préstamos que EEUU debía pagar en $ perdieron su valor. A su vez, y como estrategia redonda, subió los tipo de intereses de EEUU por lo que los préstamos concedidos por EEUU hacia el extranjero aumentaron su valor exponencialmente. Así, EEUU tenía que pagar menos recibiendo más. (Este es el origen de que EEUU sea el mayor interesado en la deuda externa).
En 1982, con Reagan, Mexico, agobiado por la deuda externa, se negó a pagar. Esto se conoce como la crisis de la deuda, a la que el FMI, el BM y el Tesoro de EEUU respondieron con el Consenso de Washington, redactando un paquete de medidas, llamadas 'Plan de Ajuste Estructural', que debían ser aceptadas por los países en desarrollo para recibir el dinero del FMI y el BM. Éste radica básicamente sobre la liberalización extrema de los mercados, la privatización y la reducción de soberanía del estado sobre la economía. Igualmente deben elevar los tipos de interés y reducir el control sobre movimientos de capitales, para favorecer la inversión extranjera. Es decir hacer de la economía liberal globalizada el auténtico regulador del país.
Entre el paquete de medidas del PAE, antes citado, hay algo realmente preocupante y es lo que nos llama poderosamente la atención: la supresión de subvenciones a la población sobre productos de primera necesidad y la reducción drástica del gasto público. Esto significa disminución de las ayudas a la población para la compra de arroz, trigo, ropa, combustible, etc. así como la reducción de inversiones en colegios, carreteras, hospitales, etc. (La primera medida como método de liberalización económica. La segunda para controlar el déficit del estado).
Creo que es importante subrayar el hecho de que el FMI tiene igualmente la responsabilidad mundial de 'calificar' la estabilidad de todas la economías mundiales. Esto se convierte en un 'sello' para las economías estatales, es decir, el FMI tiene el poder de decidir si una economía es bueno o mala, lo que se traduce en que los inversores extranjeros se 'fíen del país' para invertir su capital, que a la postre se traduce en crecimiento y desarrollo.
En 1997 se produjo una fuerte caída del sistema financiero en el sudeste asiático (Tailandia, Malasia, Filipinas e Indonesia). Tailandia cayó en trampa, perdiendo competitividad en el mercado mundial y estabilidad interna por las salidas de capital inesperadas y fugaces. Después de la visita del FMI en 1990 a estos paradisíacos países, se establecieron las medidas pertinentes para reflotar la economía a través de las finanza. Esto produjo una masiva entrada de capital a estos países. Este capital se transformó en compra masiva de bienes inmuebles, así como otros sectores productivos, por lo que aumentó la demanda, el trabajo y el precio. Pasados cuatro años de ganancias, el FMI puso a Tailandia como ejemplo frente al mundo para un recuperación casi instantánea del país en materia económica.
Sin embargo en 1996 los precios habían subido en demasía, por lo que nadie compraba y nadie vendía, la economía se estancó y el capital extranjero se esfumó. Los mercados de divisas se tambalearon y sus monedas perdieron importante valor y las monedas extranjeras volaron del país. Así quedó el país: la población endeudada con los bancos estatales para pagar sus bienes inmuebles; las empresas de diferentes sectores endeudadas, con bancos nacionales e internacionales, para pagar a los trabajadores y a otras empresas (recordemos que si las empresas no tienen dinero se producen despidos masivos y estancamiento de la producción); los bancos estatales endeudados, con otros bancos internacionales, para conceder préstamos y pagar los intereses de los préstamos recibidos con anterioridad. Es decir un atasco económico de flujo de capital.
La deuda era mayoritariamente privada, hasta el 80% del total. Sin embargo, el FMI volvió a la carga y forzó al estado a comprar esa deuda, hacerla pública, para poder recibir otro préstamo para pagar la deuda (y para recalificar la economía tailandesa para apoyar a la inversión extranjera). Es decir, se presta dinero para pagar los préstamos anteriores.
El caso de Tailandia no es único, de hecho más de la mitad del mundo vive bajo su poderosa inluencia. Por ejemplo en Corea del Sur, otro desastre de este calibre hizo que los bancos y empresas coreanas más importantes terminarar en manos de empresas extranjeras, es decir, Corea del Sur dejó de tener control sobre su propia economía para pasar a manos extranjeras.
El FMI no es un organismo demoníaco, nació con la proyección de reconstrucción de la economía mundial y la ayuda al desarrollo, y personalmente creo que es una herramienta útil. Lo verdaderamente demoníco es el rumbo que ha tomado este organismo: corrupción, cohecho, avaricia, inmoralidad, vinculación con el sector privado, etc. Verdaderos valores del mundo actual.
Pero lo más importante es que este tipo de organismos (FMI y BM) son públicos, lo pagamos tú y yo, y en nuestro nombre se comenten atrocidades de tal calibre. La destrucción de las economías y la inhabilitación para el desarrollo en beneficio de los beneficiados.
¡Toma conciencia!
Tuesday, 20 January 2009
El hijo de la antropóloga
Hoy es un día verdaderamente histórico, quizá no por la gravedad del asunto sino por la fachada, la cara, lo exterior de lo que ello representa. Obama, un tipo que de pequeño era negro y pobre, ha sido elegido presidente de EEUU. Pero cuidado, no juzgueis por las apariencias, este hombre ha sido un 'rompe-récords' toda su vida. Este hombre nació para ser lo que está siendo.
La igualdad no ha llegado, llegará, pero no podemos permitir que la punta de lanza nos ciegue. Que un sólo hombre se convierta en El Hombre, no puede hacer que ya no veamos la cantidad de racismo en la que nos vemos inmersos. Y eso, no lo puede cambiar una votación, el racismo no se cambia de la noche a la mañana. El fin del racismo no se celebra.
Aún son muchos, de hecho cada vez son más, lo que realmente piensan que los inmigrantes traen consigo la pobreza, como si de ropajes se tratara, por lo que no se quieren mezclar con ellos, para no 'teñirse', para no 'desteñirse'. Aún son muchos, cada vez son más, los que en Europa creen que los imigrantes nos robarán nuestras tracidiones y creencias, e impondrán las suyas, como si de una emancipación cultural se tratara. Aún son muchos, cada vez son más, los que creen que la cultura es impermeable, excluyente, como si los jeans americanos se sintieran marginados y cubiertos por un poncho mexicano. Aún som muchos, cada vez son más, los que están equivocados.
Pero no quiero hablar de vestidos, ni de comidas, ni de música, ni de literatura, ni de fiestas, ni de colores, ni de religiones. No quiero hablar de la preciosa fachada de este edificio en ruinas. Quiero hablar de barreras invisibles, de fronteras imaginadas que nos separan, quiero hablar del azar y la rebelión, del fantasma del pasado que aún está presente.
Abogo por la igualdad, porque el tiempo es continuo y nada cambia de año en año; porque los árboles son los mismos estén en una u otra ladera de la montaña; porque la tarde empieza a las tres, pero puede empezar a las cuatro. Porque los hombres somos todos iguales y solo nos cambia la cara.
Porque podemos, aunque aún lo hayamos hecho.
La igualdad no ha llegado, llegará, pero no podemos permitir que la punta de lanza nos ciegue. Que un sólo hombre se convierta en El Hombre, no puede hacer que ya no veamos la cantidad de racismo en la que nos vemos inmersos. Y eso, no lo puede cambiar una votación, el racismo no se cambia de la noche a la mañana. El fin del racismo no se celebra.
Aún son muchos, de hecho cada vez son más, lo que realmente piensan que los inmigrantes traen consigo la pobreza, como si de ropajes se tratara, por lo que no se quieren mezclar con ellos, para no 'teñirse', para no 'desteñirse'. Aún son muchos, cada vez son más, los que en Europa creen que los imigrantes nos robarán nuestras tracidiones y creencias, e impondrán las suyas, como si de una emancipación cultural se tratara. Aún son muchos, cada vez son más, los que creen que la cultura es impermeable, excluyente, como si los jeans americanos se sintieran marginados y cubiertos por un poncho mexicano. Aún som muchos, cada vez son más, los que están equivocados.
Pero no quiero hablar de vestidos, ni de comidas, ni de música, ni de literatura, ni de fiestas, ni de colores, ni de religiones. No quiero hablar de la preciosa fachada de este edificio en ruinas. Quiero hablar de barreras invisibles, de fronteras imaginadas que nos separan, quiero hablar del azar y la rebelión, del fantasma del pasado que aún está presente.
Abogo por la igualdad, porque el tiempo es continuo y nada cambia de año en año; porque los árboles son los mismos estén en una u otra ladera de la montaña; porque la tarde empieza a las tres, pero puede empezar a las cuatro. Porque los hombres somos todos iguales y solo nos cambia la cara.
Porque podemos, aunque aún lo hayamos hecho.
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